domingo, 30 de octubre de 2011

bbonito

Juré no volver a hablarle, a mirarlo, a pensar si quiera en él, porque ya estaba bien de hacer el gilpollas ¿no? Ya estaba bien de arrastrarse, que debía ya llevar todos los pantalones sucios y rotos...
Entonces, los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y un día no precisamente especial, comprendí que esto no estaba funcionando. Que había dejado de hablarle pero no de mirarlo, ni de pensar en su bonita cara, de soñar con él, de preocuparme por lo que hace... vamos, que seguía rompiéndome los pantalones y hasta estaba a punto de enseñar el culo. 

No es el de siempre, es el de hace más tiempo. El primero de todos. El más guapo.

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