Porque hay camas que cuentan mejor
historias que cuentacuentos y tienen más arrugas que el mundo, y mira
que el tío es viejo.Y hay miradas que deberían estar prohibidas en
horario protegido y leyes que están muy bien aunque sólo sea para
saltártelas, sobretodo un lunes con ganas de tirarte al mundo, sólo por
verle tan jodido como te ha visto él a veces. Y deja que suelte una
carcajada mientras te lo digo y te ponga esa cara, justo esa.
He de decir que se que todavía no sé todo lo que debería y mucho menos
todo lo que podría saber a estas alturas de mi vida, pero a veces, cinco
minutos antes de caer en sueño profundo, me invade la certeza de que el
mundo y yo tenemos secretos por los que nadie pagaría ni un duro, y aún
así, sé que son importantes.
Que pocas personas me han visto llorar desconsoladamente, y la gran
mayoría ni se acuerdan de qué es ver cómo me derrumbo, y pese a todo me
siento humana a horario completo, incluso cuando viene el invierno y se
me congela el cerebro. Sim embargo, la gran mayoría me han visto hablar a
un ritmo descontrolado y pocas callada y sin palabras, paradojas de
esta vida; decir que soy tímida pero al revés, es decir, de piel para
dentro.
Puede que muchos días no crea en nada, ni en nadie, pero hoy parece que
el mundo me está devolviendo las muchas que me debía en forma de horas
muertas tirada en cama, tú al otro lado del teléfono, contándonos todas
esas cosas que jamás le contamos a nadie porque pensamos que no
entenderían que son partes de lo que somos, y que por mucho que joda, no
nos arrepentimos de las cosas buenas, y mucho menos aún de las malas.
Hoy leí que recordar es ir por la vida haciendote daño, pero a veces
todavía grito su nombre cuando me hacen cosquillas, y sé que si hay algo
bueno en esta vida es el olor a sabanas recien lavadas y esos momentos
que sabes que siempre llevaran un nombre. No llevar cosas dentro es no
ser nadie, decir que me gustaría no haberlo hecho es arrepentirse de lo
alto que llegamos, aunque luego nos calléramos y no nos callaramos.
Siento satisfacción cuando vuelvo a hacer cosas que hice ya antes, y me
doy cuenta que crecer es repetir errores que cada día te saben mejor, y
que hasta después de años no reconoces como victorias; las victorias son
al fin y al cabo, errores a los que les pillamos cariño o aquellos de
los que estamos seguros, o simplemente mirarlos de lejos y sentir que
hiciste lo que debías.
Por fiiiiin, necesitaba desahogarme
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