sábado, 30 de marzo de 2013

Porque hay camas que cuentan mejor historias que cuentacuentos y tienen más arrugas que el mundo, y mira que el tío es viejo.Y hay miradas que deberían estar prohibidas en horario protegido y leyes que están muy bien aunque sólo sea para saltártelas, sobretodo un lunes con ganas de tirarte al mundo, sólo por verle tan jodido como te ha visto él a veces. Y deja que suelte una carcajada mientras te lo digo y te ponga esa cara, justo esa.

He de decir que se que todavía no sé todo lo que debería y mucho menos todo lo que podría saber a estas alturas de mi vida, pero a veces, cinco minutos antes de caer en sueño profundo, me invade la certeza de que el mundo y yo tenemos secretos por los que nadie pagaría ni un duro, y aún así, sé que son importantes.

Que pocas personas me han visto llorar desconsoladamente, y la gran mayoría ni se acuerdan de qué es ver cómo me derrumbo, y pese a todo me siento humana a horario completo, incluso cuando viene el invierno y se me congela el cerebro. Sim embargo, la gran mayoría me han visto hablar a un ritmo descontrolado y pocas callada y sin palabras, paradojas de esta vida; decir que soy tímida pero al revés, es decir, de piel para dentro.

Puede que muchos días no crea en nada, ni en nadie, pero hoy parece que el mundo me está devolviendo las muchas que me debía en forma de horas muertas tirada en cama, tú al otro lado del teléfono, contándonos todas esas cosas que jamás le contamos a nadie porque pensamos que no entenderían que son partes de lo que somos, y que por mucho que joda, no nos arrepentimos de las cosas buenas, y mucho menos aún de las malas.

Hoy leí que recordar es ir por la vida haciendote daño, pero a veces todavía grito su nombre cuando me hacen cosquillas, y sé que si hay algo bueno en esta vida es el olor a sabanas recien lavadas y esos momentos que sabes que siempre llevaran un nombre. No llevar cosas dentro es no ser nadie, decir que me gustaría no haberlo hecho es arrepentirse de lo alto que llegamos, aunque luego nos calléramos y no nos callaramos.

Siento satisfacción cuando vuelvo a hacer cosas que hice ya antes, y me doy cuenta que crecer es repetir errores que cada día te saben mejor, y que hasta después de años no reconoces como victorias; las victorias son al fin y al cabo, errores a los que les pillamos cariño o aquellos de los que estamos seguros, o simplemente mirarlos de lejos y sentir que hiciste lo que debías.



Por fiiiiin, necesitaba desahogarme

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