No se puede culpar a nadie por lo que siente o por quien lo siente. Bastante complicada será para ti esta situación. Dicen que se me da especialmente bien no odiar, o por lo menos no caerme mal, a las personas que no me aportan nada bueno, en especial a las que me aportan cosas malas. No puedo decidir lo que se pase por tu cabeza. Pero si pudiera haría cambiar todas esas ideas, porque la oportunidad la pintan calva y en algún momento todo se acaba. O casi todo. Y hay que saber superarlo, porque no puedes exigir nada cuando quien ha hecho mal las cosas eres tú. Y por eso estoy yo aquí. Por casualidades que acabaron bien. Mejor dicho, que siguen bien. Porque por una vez estoy cómoda donde estoy. Me da la sensación de que las cosas solo pueden ir a mejor, por el día a día. Aún así, siento todo esto. Lo siento porque nadie se merece esto, por muy mal que haya hecho las cosas. Y te entiendo, he estado muchas veces del otro lado y ahora eres tú quien está ahí. No puedo pedir que dejes de pensar en lo que piensas, sólo pido que veas como están las cosas y que hay veces que una retirada a tiempo es la mejor victoria.
Tenía ganas de desahogarme.
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