Luego están las que quedan dentro, las que no dejan cicatriz aparente. Las que no necesitan betadine, ni agua oxigenada. Las que se curan con constancia, con interés, con persistencia. "Perdón". Como si una palabra tapara un agujero.
Hoy estoy llena de heridas.
Tengo sentimientos tan contradictorios que me voy a desintegrar. Decepción, pena, enfado y dolor. Y aún así no siento odio. No tengo ni una pizca de odio en mí. Siempre he creído que decepcionar a alguien es lo peor que puedes hacer, y más a alguien tan como yo (perdonad que me tire flores, hoy me lo merezco). La decepción no la cura una palabra, ni un "ojalá". La decepción la curan las personas.
La conciencia tiene que avisar antes de que las cosas exploten en la cara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario