jueves, 15 de octubre de 2015

Un día me enfadé tanto,
tanto, tanto, tanto...
que ahora no me enfado nunca.
¿Nunca?

No sé, estoy aprendiendo
que las personas se equivocan.
Es bonito saber perdonar,
la gente cambia (y a veces para bien).

Estoy en ello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario