domingo, 6 de octubre de 2013

(never) let him go

Octubre siempre fue mes de pensar.
No me importa como he llegado hasta donde he llegado, me importa todo lo que he hecho para conseguirlo. Y para ello tengo que mirar hacia atrás, aunque a veces duela o no saque de ello todo lo que me gustaría.
Tenemos un pasado para aprender de él, para rectificar nuestros errores y para crecer gracias a ello. Nunca me había parado a pensar en esto, pero a veces es necesario.
Siempre fui una persona insegura, pero a pesar de ello confiaba ciegamente en quien tenía que hacerlo. Lo dificil era saber quien se merecía que lo hiciera. Por eso siempre me llevé golpes, siempre me caí, pero siempre me levanté. 
Tengo que dejar una cosa clara: la suerte nunca estuvo de mi parte.
Suerte, o como queráis llamarlo. Digamos que las cosas salían como no tenían que salir, que no quiere decir que fuera malo, simplemente que no estaba en los planes. Y a mí siempre me gustó tenerlo todo controlado. Saber lo que iba a ser de mí en cada momento. 
Nunca me creí más que nadie y me resulta imposible subirme la autoestima a mí misma por eso de que no se me da bien decir "soy mejor que..." o "ya le gustaría a esa/ese ser como yo". Odio eso, es subirse encima de quien ha caído para parecer más alta. Que tópico. La típica niña que no confía en sí misma. Mentira.
No soy así. Confío en mí misma. Se de lo que soy capaz y de lo que no. Conozco mis límites. Y se cuando puedo superarlos. Que es casi siempre. Me gusta superarme.
 Supongo que soy "nueva" en esto, nadie nunca ha hecho que me sintiera yo misma. Nadie me ha dejado ser plenamente yo, en todos los aspectos. Porque a nadie le ha interesado conocerme. Hasta ahora.
Se lo que valgo, siempre lo he sabido. Pero me gusta que alguien más lo sepa.


Gracias Cristian, eres único.

No hay comentarios:

Publicar un comentario