Quiera o no, el tiempo pasa...y las oportunidades también. No sirve de nada lloriquear por lo que se ha perdido o torturarse pensando que las cosas tienen que volver a ser como antes. Porque el pasado nunca vuelve. Nunca.
Llegados a un punto, después de todo este tiempo, y de todo lo que ha pasado, creo que hay que darse cuenta que las cosas no siempre van a ser como queramos. Si hacemos algo mal, no podemos exigir que nos salga todo lo demás bien. Es algo en lo que creo. Si haces cosas bien, tarde o temprano va a pasar algo bueno. De eso se trata. De confiar en que va a haber algo bueno. Pero nos ahogamos, nos hundimos en nuestra propia mierda, tío. Siempre lloriqueando. Que si echo de menos a tal, que si ojalá que esto no fuera así. Blablabla.
Es algo que me da pena. Porque es perderse los mejores años de nuestras vidas. Es no disfrutar de los cambios que vivimos día a día. Está de moda ser negativo. Quejarse por todo. Olvidarnos de las cosas buenas que nos pasan para centrarnos en las malas. Es rutina estar agobiado y triste.
Me aburro de estar siempre con la misma historia.
No me identifico con nada de lo que pone ahí arriba.

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